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Conmemorando a las víctimas

Conmemorando a las víctimas

Por Juan Carlos Botrán
Miembro del Automóvil Club de Guatemala

Según las Naciones Unidas, cada año mueren mas de 1.3 millones de personas y cerca de 50 millones son lesionadas a raíz de choques viales.  Son números tan altos que la Organización Mundial de la Salud ha declarado esta situación como una epidemia a nivel mundial.

Son números tan grandes que cuesta ponerlos en contexto.  Solo imagínense que cada año, toda la población de Villa Nueva muere; y casi 3 veces la población de Guatemala sufren lesiones de por vida, todo por un siniestro vial.  ¿Hace mas sentido?

Generalmente las personas que apoyamos la seguridad vial seguimos muy de cerca las estadísticas.  Es un trabajo indispensable para encontrar las causas que están generando estas fatalidades y priorizar las medidas correctivas.

Todo esto es excelente, y hay que hacer mas de esto.  Sin embargo, no debemos perder de vista el enfoque final, que son las personas.  Cada uno de esos datos representa hijos, hermanos, compañeros de escuela, padres, colegas, vecinos, clientes y demás.

Cada fatalidad representa un espacio vacío que se creará en una familia y comunidad.  Las estadísticas en papel y lápiz son muy frías; la vivencia es de carne y hueso, con mucha emoción y dolor.

En estos días se celebró el Dia Mundial de Conmemoración de Victimas de Hechos de Transito.  Por un lado, se trata de recordar y honrar a esos seres queridos que fallecieron o están padeciendo las consecuencias de un siniestro vial.

En lo personal, tengo que levantar mis oraciones a Rafa, Christian, JC, Gusy, Frico y JP que vieron sus vidas resumidas por esta causa.  Personas buenas, con sueños que fueron destruidos en cuestión de segundos por acciones irresponsables propias y/o ajenas.

Por otro lado, me parece que es un buen momento para meditar y aprender acerca de nuestras conductas de tal manera que no seamos nosotros, ni nuestros hijos (que aprenden de nuestras actitudes), una de estas estadísticas.

Dicen que uno aprende por experiencia o por observación.  En este caso, creo que es infinitamente mejor aprender por observación.  Debemos aprender que el manejar a altas velocidades incrementa la severidad de un choque; que el conducir distraído, bajo influencia de alcohol o drogas y no hacer caso a las señales y reglas de transito pueden causar una muerte (propia o ajena); no usar cinturón de seguridad puede causar nuestra muerte o la de nuestros pasajeros.

Que el Señor los tenga en su Reino, que Bendiga a sus seres queridos que quedaron con ese vacío y que nos proteja a todos para que no pasemos por esa experiencia tan tremenda.  Mientras tanto, seguiremos trabajando duro para mejorar la vialidad y evitar más muertes.

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